Author(s): Darío Luna Barrios
Abstract: El trabajo de los arquitectos tiene un carácter complejo y multisistémico que influye en las dimensiones interrelacionadas con el habitar, sin embargo, desde la academia, se le ha adoctrinado una postura tecnócrata y hegemónica que reproduce lógicas coloniales y occidentales que promueven la homogeneización y la industralización del hábitat al proyectar y al construir. Al visualizar a los habi- tantes como pretextos de diseño y no como sujetos de acción, el quehacer del arquitecto promueve la violencia epistémica al invisibilizar y minimizar los saberes y la filosofía de vida de las comunidades.En el contexto académico, resulta pertinente reflexionar sobre el potencial de la arquitectura como catalizador de cambio, siendo una disciplina que desencadena procesos de alto impacto mediante la participación activa del habitante y el intercambio de saberes. Debemos promover la construc- ción de una sociedad colaborativa, justa y solidaria partiendo por el diagnóstico participativo e investigación activa con el objetivo de detonar procesos colaborativos para desarrollar espacios apropiados y apropiables para las comunidades.Con base en lo anterior, a partir de la crítica y reflexión en torno a la metodología académica de enseñanza de la Arquitectura a nivel licenciatura en México con respecto a la producción hegemónica de la espacialidad, este trabajo examina la medida en la que a partir de la activación académica y sus respectivas limitaciones y sesgos actuales los arquitectos han promovido y generado prácticas hegemónicas y no han realizado procesos participativos de investigación y de enten- dimiento territorial que acompañen a los habitantes en la producción, gestión y desarrollo espacial de sus territorios.
Volume Editors
ISBN
978-1-944214-49-4